El entusiasmo es vital en todas las actividades económicas y financieras. En el network marketing lo es aún más.

Pero debe ser un entusiasmo genuino, auténtico no fingido. El networker tiene que hacer lo que hace con orgullo.  A diferencia del autoempleado (cuadrante izquierdo), que se siente orgulloso cuando gana porque demuestra que es bueno en la actividad que desarrolla,  el networker debe sentirse orgulloso, porque gana ayudando a que sus socios ganen (Para entender el tema de los cuadrantes le recomiendo leer: ¿Por qué cuadrante derecho? ).

Valoro el network marketing por ello.  Porque no sólo da la oportunidad de hacer dinero, sino que también brinda una gratificación emocional.  Conoces gente, fortaleces amistades que nacen del objetivo común.

Ahora bien, no necesariamente todos los que ingresan a una red marchan al mismo ritmo.  Aquí funciona la regla que yo he llamado del tercio.  Efectivamente, quienes han tenido experiencia en las aulas, saben que en líneas generales, el alumnado se dividen en tercios:  el superior, el intermedio y el inferior.

El tercio superior es el que da satisfacciones porque entienden el mensaje, se involucran y toman el curso con entusiasmo.  Aportan con sus preguntas e incluso enseñan al profesor novedades valiosas.  El intermedio es el que simplemente quiere hacer lo necesario para pasar el curso y finalmente el tercio inferior es donde se encuentran los desmotivados y generalmente son los candidatos para desaprobar el curso.

En el network marketing pasa lo mismo.  Ingresan a la red personas con distinto nivel de entusiasmo. Los hay quienes se afilian pero nunca se entusiasman, los que se entusiasman al inicio y luego se apagan, y finalmente los que al entusiasmo suman la capacitación, vislumbran el potencial que hay en esta industria y se convierten en los socios principales y  amigos de sus respectivos uplines. 

Ahora bien, para entusiasmarse hay que  tener confianza en el negocio, y es ahí donde entra a jugar la importancia del producto.  Si el producto es bueno, entonces hay el soporte principal para seguir adelante.  Si el producto no convence, no existe ese soporte interior para seguir adelante.

El principal enemigo del entusiasmo es la depresión.  Y ello puede provenir de diferentes causas: un socio valioso que cae en apatía, cambia de compañía o simplemente abandona el mercadeo en red.

Por ello, el networker exitoso no debe concentrarse en los aspectos negativos porque a la larga se desgasta.  Debe enfocarse en los aspectos positivos, para seguir adelante a pesar de los obstáculos.

Como dice Mark Yarnell:  “El desgaste ocurre. La gente pierde su entusiasmo inicial.  A algunas personas no se las puede ayudar, así que siga adelante y comience a trabajar con las personas que van llegando.  Y si no tiene asociados nuevos y entusiastas, salga a encontrar alguno”

Y agrega: “Si pasa demasiado tiempo tratando de promover personas que no quieren estar en este negocio, lo arrastrarán hacia abajo, y cuanto más se hunda, más vulnerable será el Torpedo de la Depresión.  Es mucho más energizante buscar gente nueva que esté ansiosa, interesada y con ganas de aprender”

De otra parte, las buenas noticias es que hay muchas razones para ser optimistas trabajando en el network marketing.  Aquí enumeramos cinco poderosas razones :

1.  Es el único negocio hogareño empresarial que carece de riesgos secundarios.  No es necesario invertir gran cantidad de dinero, ni tiene que tener empleados ni mantener existencias.

2.  El cielo es el límite para las ganancias.  Cualquier profesional por muy exitoso que sea, tiene límites que no puede superar.  Un dentista sólo puede atender un número de pacientes por día, un abogado puede litigar un número determinado de casos.  Un networker puede prospectar un número ilimitado de personas y cada una de ellas puede hacer lo mismo.  Obtiene beneficios de decenas, centenas, miles de personas (Recomiendo leer:  Cuadrante D: ¿Por qué no aprovechar la Ley de Metcalf?  y  Apalancamiento: la llave de la riqueza)

3.  El tiempo libre es directamente proporcional a la riqueza y a la prosperidad.  Es una diferencia sustancial a quienes basan sus ingresos en el cuadrante izquierdo especialmente empleados.   No se requiere de los fines de semana para obtener la ansiada libertad.   El networker hace amigos en su tiempo libre, y gana simultáneamente.

4. En el network marketing no hay stress.  Si lo hay, algo está fallando.  Debe ser una diversión constante.  En lo personal disfruto escribiendo a mis socios  y además en el afán de motivar a los demás me automotivo más.  Aprendo y comparto.  El que sólo aprende y no comparte es como el avaro que acumula dinero y no  gasta.  La gran diferencia es que cuando compartes conocimiento lo multiplicas,  pero cuando compartes dinero lo disminuyes.

5. En el mercadeo en red funciona el plan de los cuatro años.  El networker que trabaja persistentemente durante cuatro años, construye una organización y tiene su vida arreglada.  Y también la de sus herederos, porque es un negocio y no un empleo.  Es la magia del ingreso residual.   Esos 4 años equivale a 40 años en el negocio tradicional, donde nada está garantizado, o de un empleo que se interrumpe cuando llegás a las cuatro o cinco décadas de vida.

Como se aprecia, existen razones de sobra para ser optimistas en el network marketing.

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