Desde mis años universitarios soñaba con tener un flujo mensual de ingresos en forma permanente, a fin de dedicarme a lo que realmente deseaba hacer, como por ejemplo viajar por el mundo,  dedicarme a la lectura, luchar por un ideal, etc.

En otras palabras soñaba con tener libertad financiera, despreocuparme del dinero y hacer cosas más importantes en la vida.

Sin embargo ese anhelo chocaba con la realidad.  Tenía que trabajar por dinero en un empleo y postergar mis anhelos.  Ingresé a la universidad y al mundo laboral el mismo año.   Por aquel entonces, la única salida que se me ocurría era ahorrar una suma lo suficientemente alta, como para obtener ingresos pasivos y vivir de los intereses.

Pero generar ingresos y ahorrar el monto requerido …  se hubiera llevado mi juventud.  Y no estaba dispuesto a ese sacrificio. Mi presentismo militante me lo impedía.   Entonces recurrí al camino de los concursos y becas, para escapar del encierro laboral y realizar mis sueños. 

Así mi primer viaje lo hice a los 22 años.   Formando parte de una  una delegación estudiantil crucé en barco  el Atlántico, hasta llegar a Berlín en un viaje de 17 días, para participar en un Festival Mundial de la Juventud.  Viaje inolvidable con tormenta incluída en pleno océano.   Laboraba en un Banco de Desarrollo,  y tuve que gestionar la licencia del caso para no perder el empleo.

Posteriormente una beca obtenida en un concurso nacional,  me permitió estudiar dos años a tiempo completo, un curso de Finanzas, financiado por la Fundación Friedrich Ebert.    Los organizadores  gestionaron  una licencia con goce de haber  a mi favor,  lo cual  me permitió estudiar sin preocuparme del sueldo.  Allí conocí  grandes amigos, con los cuales me reúno cada cierto tiempo para recordar esos días felices (el tigre, la boa, el náufrago, balín, tio Inga, Pepe, Lalo entre otros).

Regresé al Banco y escalé posiciones.  Posteriormente participé en un concurso a nivel latinoamericano por una beca completa otorgada por el gobierno mexicano, para hacer estudios de  Maestría en el Centro de Investigaciones y Docencia Económicas (CIDE).   Gané, gestioné una licencia sin goce de haber, y viví en México con mi familia por dos años.  También fueron  años inolvidables, estudiando y viajando por todo México y  gozando de tiempo para dedicarlos a mis hijos pequeños.

Regresé al Banco y encontré una institución diferente.  En esos dos años lo habían burocratizado, el número de empleados  se habia duplicado, y habian copiado un escalafón ministerial.   Mi posición anterior la habían ignorado y como una muestra del aprecio a la capacitación, me  ubicaron en el último eslabón de los profesionales.

Postulé a un Concurso titulado “Premio Nacional de Economía”, organizado por el Colegio de Economistas del Perú, la Fundación Ebert y el BCRP y obtuve el primer puesto.  Se me abrieron las puertas de la docencia a tiempo parcial en una Universidad de prestigio en aquel entonces.

En el Banco, empecé de nuevo y al cabo de dos años recuperé posiciones y ascendí el cargo de Sub-Gerente General a cargo del Departamento de Investigación.   Pero al igual que los demás colegas profesionales, tenía la certeza que por más ascensos que obtuviera, no íba a obtener los ingresos que me permitieran gozar de  libertad financiera.

Por ello postulé a otra beca, esta vez otorgada por el gobierno español para seguir estudios de Post-Grado en ese país.  Lo gané y nuevamente viajé acompañado de mi familia.   Cumplí otro de mis anhelos.  Viajar por España y Europa, sin los apremios propios de los tours.

Regresé en 1990  y tuve que dar explicaciones a  familiares, compañeros y amigos.   Nadie entendía porque cuando todos deseaban salir del país como fuere (dada la hiperinflación de ese año)  había alguien que regresara voluntariamente.  ¡¡Pero si ya estabas fuera con tu familia!! era el comentario más frecuente.   Yo me limitaba a  decir : Soy un viajero empedernido, pero amo a mi país y nunca pensé en cambiarlo.

En 1991 liquidaron el Banco y más de 5,000 empleados en los que la mayoría eran profesionales (ingenieros agrónomos, contadores, abogados, economistas, etc.) se quedaron en la calle.

Para entonces ya había renunciado al Banco para dedicar más tiempo  a la docencia universitaria.  En una edad dificil para conseguir un empleo similar, observé como mis ex-compañeros seguían su propio camino.  Lamentablemente no fueron pocos los que confiaron los ahorros de toda su vida a la entonces floreciente pirámide CLAE, que ofrecía “intereses de fantasía” .

Traigo esta historia personal, sólo con el ánimo de contar mis peripecias, en aras de cumplir mis sueños.  Nunca renuncié a ellos.  En aquellos tiempos, no conocí un camino accesible que me condujera a un estado que se pareciera a la libertad financiera.  En estricto, no la alcancé,  pero traté de vivirla como si la tuviera, aunque fuera por temporadas.

En el tiempo transcurrido, he conocido muchos colegas que desde fuera se ven exitosos profesionalemente, pero con la insatisfacción interior de no haber hecho lo que hubieran querido hacer, porque las obligaciones familiares, el apego a la seguridad o el miedo de hacer algo diferente,  les obligó a sacrificar su presente.   Pero ocurre que el presente, es el único momento en que se puede ser feliz.

En aquellas épocas el network marketing no aparecía aún en el Perú y probablemente tampoco en América Latina.    Libraba sus propias batallas en Estados Unidos, porque un nuevo paradigma de hacer negocios, siempre tiene que romper de un lado  la barrera del escepticismo, y de otro  la resistencia de los que se ven perjudicados por el surgimiento de una nueva forma de hacer las cosas.

De haber tomado contacto con el network marketing en aquellos años (y la compañia adecuada, porque ello es también importante) no me cabe duda que me habría involucarado.   La razón es simple, aquí funciona la regla 4 * 40, es decir 4 años en este industria equivalen a 40 años de empleo, y no se trabaja por ingreso “lineal” sino por “ingreso pasivo”.

En 4 años de constancia y persistencia, se puede  construir una red que provea un flujo mensual de ingresos importante, como para ser dueño absoluto de nuestro tiempo y .. con dinero.  Es decir gozar de la libertad financiera.

En los últimos años he conocido muchas personas que han logrado ese objetivo.   No tienen Maestrías y algunos incluso no tienen un título profesional.  Pero sí mucha convicción en lo que hacen,  confianza de estar en la “compañia adecuada” y dedicación a este negocio del cuadrante derecho.  Actualmente sus cheques semanales en dólares, ya está en cinco cifras.

Admiro y respeto su dedicación y disciplina.  Pero fiel a mi estilo, combino trabajo y diversión.  Y aún así,  este mecanismo generoso ya me genera  ingresos pasivos suficientes como para  renunciar a todo compromiso laboral y dedicar las hora del día a lo que realmente deseo hacer.  Me gusta decir que tengo tranquilidad financiera, pero voy rumbo a la libertad financiera.

Sin embargo mi mayor satisfacción no es la monetaria. .  Mi mejor satisfacción es ver como en forma sistemática semana a semana, hombres y mujeres y especialmente  jóvenes se integran a mi red de network marketing  “Los Visionarios” .  Ellos se involucran, se capacitan y dan incluso charlas y capacitaciones mejores a las que yo realizo.   De persistir, mantener la mística,  e ir perfeccionando sus estrategias, ellos obtendrán la ansiada “libertad financiera” antes de los 40 años.

Si tenemos en cuenta que  la esperanza de vida viene aumentando, y que el producto con el cual hacemos el negocio tiene 150 antioxidantes (poderosos en la lucha contra el envejecimiento), es fácil comprender que se jubilarán prácticamente jóvenes y en la plenitud de sus vidas.

En definitiva, nuestra red está compuesta por personas a quienes les gusta ” ayudar a los demás”.  Por ello amable lector,  si estás en Perú, Ecuador, Colombia, México, Estados Unidos,  Puerto Rico, Costa Rica, El Salvador o República Dominicana y deseas integrarte a nuestra red envía un mensaje a : construyared@gmail.com , señalando la ciudad y el país donde resides y te daremos la información del caso o te pondremos en contacto con líderes de nuestra red en tu país si los hubiere.  En caso contrario, tu puedes ser el “lider Visionario” en tu país y tarde o temprano te visitaremos para ayudarte a crecer tu red.  Igualmente es probable que tu red crezca con los Visionarios que afiliemos en Perú y otros países donde haya Visionarios en acción.  Podrías tener una red internacional sin moverte de tu casa.  Ese es el signo de los tiempos.

Con el mensaje que envíes habrás dado el primer paso a tu emancipación económica, y es algo que siempre contarás.

  1. El Network marketing de veras qeu esta cambiando vidas en la actualidad, es una actividad qeu si bien es cierto no es fácil pero si es sencilla pero requiere de muchisima paciencia y teson sobre todo eso terquedad y muchisimo trabajo

    Eddy Fernandez T.
    Insatisfecho con lo que gana??? tenemos una alternativa visitenos:
    http://www.mejoresusingresos.net

  2. Hola tocayo, muy buen artículo, en verdad muy bueno y no es un cumplido, pocos artículos en internet tienen la calidad que sueles expresar.

    Sólo quería preguntarte quiénes conoces personalmente que hayan triunfado en el networkmarketing o que hayan ganado cinco cifras mensuales en 1 año de trabajo.

    Si pudieses darnos sus webs, que supongo la tienen, te agradecería mucho ya que es un tema interesante que debe ser llevado a la luz con casos reales, como el tuyo aquí expuesto, y librarnos de ese halo de misterio sobre el tema.

    Un abrazo, Lucho.

  3. Hola:

    Gracias por este post…

    Un amigo me pasó la dirección de tu web site y me parece genial. Me has animado a seguir con mis objetivos. Y ahora que leí este post me identifiqué tanto con cada cosa que dices… yo también trabajo para después descansar y hacer lo que me gusta: leer, viajar, escribir, etc.

    Muchas gracias de corazón.

    Fiorella Tesén

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