Recuerdo que hace algunos años en uno de los  viajes que hice  a Puerto Maldonado,  me propuse conocer Laberinto uno de los distritos de Tambopata, del cual había escuchado muchas historias y leyendas relacionadas con la extracción de oro en forma artesanal.

Efectivamente Laberinto era un pueblo lleno de letreros de “compro oro” y con callecitas entreveradas que dieron origen a su nombre. 

Visité el río donde extraían oro y me asombré viendo como hombres,  muchachos y niños se dedicaban todo el día, a la labor de llenar una carretilla con la tierra, arena y barro del lecho del rio, volcarlo en mallas que zarandeaban, para luego ver con expectativa si había brillos amarillos atrapados en la malla.

Generalmente no encontraban nada, pero volvían a la carga con los mismos ímpetus iniciales.  Luego de varias carretillas encontraban algo que vaciaban en un frasco.  Al atardecer echaban mercurio al frasco y tenían la ansiada pepita de oro.  Se contaban historias, como que en algunos días se encontraban pepas grandes que llenaban de júbilo y dinero al minero.

La labor del network marketing se parece en algo a esta actividad.  Tienes que levantar mucha arena y tierra para encontrar oro en polvo.  Quizás no sea en la tercera o cuarta carretilla, pero si hay oro en el río, tarde o temprano aparecerá.

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Esta idea me cruzaba la mente al iniciar la charla inicial de la “Escuela de Emprendedores Thomas Edison”.   Me preguntaba ya no oro, sino cuantos diamantes disfrazados de carbón,  podrían haber en el auditorio.  Y lo curioso es que probablemente tampoco ellos mismos lo sepan.

Porque muchos declinan antes de empezar.   Y el potencial que tienen continuará durmiendo, y es probable que nunca despierte,  porque el temor de empezar algo nuevo siempre los paralizará.  Caso diferente es de aquellos que no empiezan este negocio del cuadrante derecho, porque están enfocados en un pequeño negocio tradicional del cuadrante izquierdo (una bodega, peluquería, restaurante, minimarket, etc.).  Para entender el tema de los cuadrantes hacer clik aquí.

El evento fue exitoso.  Algunos asistentes compraron el producto, otros  se comprometieron a iniciar el negocio en la semana siguiente, otros llevarlo a provincias  donde radicarían los próximos meses, mientras que  otros prometieron volver con amigos la próxima semana para empezar a construir su red.

En el network marketing el producto puede ser para todos, pero el negocio es sólo para pocos.  Nadie nace networker, y por el contrario es educado a lo largo de toda su niñez y juventud para ser empleado o autoempleado.  Sólo los que tienen gran determinación y voluntad de cambio y crecimiento, se quedan como los mineros de este negocio.  En otras palabras, se reinventan.

Tenemos el sueño que en los próximos años, networker exitosos cuenten que su carrera se inició en una Escuela de Emprendedores.   Por ello continuaremos.  Enseñar a los demás lo poco que sabes es realmente fantástico.  Aprender, acumular conocimientos y no enseñar es como el tacaño que junta dinero y no lo gasta.  Pero la gran diferencia es que cuando das la mitad de tu dinero a alguien, te quedas sólo con la otra mitad.  Pero cuando das todo tu  conocimiento a otro, la riqueza no desaparece sino que se duplica.  ¡¡ Y eso es satisfactorio de por sí, y da sentido a tu existencia!!.  Y  es uno de los valores que aprenden y cultivan los verdaderos networkers.

Continuaremos …

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