Así es amigos. No hablo de revolución en el sentido político de cambio de gobierno, o incluso algún cambio tecnológico que mejore nuestra vida cotidiana. Hablo de REVOLUCION en el sentido más amplio y rico de la palabra, como señala Alvin Toffler y otros futuristas. Cambio e incluso remplazo de instituciones, tecnologías, forma de comprender y ver el mundo.

Recuerdo que el 1 de Enero del 2000 estuve en la fortaleza de Sacsayhuamán en el Cusco, ¡era el advenimiento de un nuevo siglo!. ¿Que nos deparará el nuevo siglo? era la pregunta más frecuente en el grupo de amigos que habíamos viajado en esa fecha tan especial, para acompañar  y contemplar el mensaje de luces que  lanzó el Perú al mundo cuando los relojes marcaron las 00 horas del 1 de Enero del 2000.

Pero no hemos tenido que esperar un siglo.  Han sido suficiente trece años, para tener una respuesta.  El Perú y el mundo del 1 de Enero del 2014 será muy diferente al del 01 de Enero del 2000.  Los cambios han sido progresivos, constantes, cambios cuantitativos que luego se han vuelto cualitativos. Y por ello la mayoría no se percata de la REVOLUCIÓN que se está produciendo.  Como producto de ello el mundo se está transformando radicalmente en todo sentido. Por poner un ejemplo: la familia nuclear ya no es el mayoritaria, han aparecido nuevas formas que incluso incluyen a la “unión civil” de personas del mismo sexo,  para el escándalo de nuestras abuelas.  En el campo de los negocios vienen apareciendo nuevas oportunidades, emprendimientos tanto en el campo real como en el campo virtual, que es el lugar donde ahora se ha alojado la riqueza. Pero muchos siguen pensando con la mentalidad de Santo Tomás: “ver para creer” . Reclaman la evidencia para rendirse ante ella y se niegan a la Visión.  Claro está que en esta actitud tiene que ver mucho el sistema educativo  que viene aún enseñando a “amar lo seguro”, “no correr riesgos”, etc.

Pero el mundo sigue su marcha, volviendo obsoletas las verdades de ayer. Es más: los cambios son vertiginosos, y por ello difíciles de comprender.   Soy optimista, miro el ayer y vislumbro el futuro. Y advierto que al final de la nueva era que se está inaugurando habrá abundante riqueza en sus distintas manifestaciones, para quienes hagan lo mínimo para conquistarla.

El futuro no será para los pusilánimes.  Nos inspiramos en los “Visionarios” de ayer y hoy.  Y actuamos con mentalidad abierta, pues las utopías de hoy serán las realidades de mañana.  Únete.